Perdón.

Lo intenté,
te lo prometo.
Hice lo posible,
por salvarme.

Una pena que mi corazón,
tan desarmado ya,
estuviera en tus manos.

Ahora camino,
y miro,
Pero ya no observo.

Y te juro que lo intento.

Pero dicen que sin corazón,
ya nada tiene sentido,
y esta vez,
creo que les doy la razón.

Sé que no me queda mucho,
aquí, contigo;
entre los vivos.

Pero te pido,
hoy, que respiro;
-y sin saber si lo haré mañana-
que me perdones.

Lo siento si sientes
que te parto en dos
pero sé que alguna vez
tendrás que decir
"ella se suicidó".





Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Perdiendo.

Peleas.

Despedida.