Cambios.

Espero que algún día puedas perdonarme
-o perdonarte-
por no haberme valorado.

Créeme que no quiero,
pero ¿y si aparece alguien que me haga sonreír de nuevo?
Tú no podrás hacer nada.

Y te lamentarás,
mucho,
por no haberme hecho feliz,
cuando pudiste.

Me valorará,
porque valgo muchísimo,
y ya no me sentiré
como un cero a la izquierda
en tu vida.

Puedo ser la persona más cruel
-solo si quiero-,
pero nunca voy a hacerte daño,
perdóname una vez más:
por no rebajarme a tu nivel.

Cuando mi corazón deje de latir por tí,
desearás no haberme conocido.
Porque
Amor
como yo no hay dos.

Y para entonces,
ya no tendrás cabida en mi vida
¿sabes por qué?
Porque recibirás
el dolor que causaste en mi día a día.

Si algo te pido,
es que no te arrepientas
de las lágrimas que me hiciste derramar;
pues en vano será,
ya que nada podrás hacer
para curar el mal que en mí cabe.




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