jueves, 28 de septiembre de 2017

Recaída.

Creía que no pasaría nada,
esta vez sería inmune.
Tenía todo controlado,
no me iba a hacer daño,
ninguno de los dos iba a sufrir.

Lo que no recordé,
es que cuando se trata de ti,
nada está bajo control,
porque no hay domador,
que tu sonrisa pueda calmar.

No hay palabra más bonita
que tu nombre
para describirte,
no hay palabra suficiente
para definirte,
eso sería limitarte,
y
eres las mariposa más libre
que nunca he conocido.

Cariño, no soy la mejor chica,
no hago nada de lo que quieres,
no voy a darte una sorpresa
cuando menos lo esperes.

A mí dime que me quieres
mirándome a los ojos,
dime que quieres estar a las 4am
del teléfono conmigo,
dime que quieres ir a la playa,
y yo soy tu primera opción,
dime que me quede un ratito más
cuando te dé las buenas noches.

Dime que vaya a verte
porque extrañas un abrazo mío,
dime que quieres hacer una locura,
y que cuentas conmigo.
Dime que soy (o seré)
la razón de tu sonrisa.
Pero hazme sentir especial.

Eres la droga que me reactiva,
pero la única que también me sabe relajar;
eres mi veneno más peligroso,
y la medicina que más rápido me hará curar.

Cariño, eres todo;
están tocando la puerta:
ojalá seas tú.

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