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Olvido.

No sé por qué intento auto convencerme de que no te has paseado por mis sueños alguna que otra noche. Supongo que he estado tan rota que me da vergüenza decir que aún no estoy cosida del todo.
De vez en cuando te pienso, quizás es un “todo el tiempo”, es difícil olvidarte, olvidarme de mi yo contigo, de ese nosotros que duró tan solo un segundo.

En un abrir y cerrar de ojos estábamos a kilómetros de distancia, sin contar las millas que se paraban nuestros cuerpos. Uno más carcomido que el otro.

Ya no duele, solo escuece, solo se me remueven las tripas cada vez que te imagino de la mano de esa chica que algún día llegará.

Esa imagen me atormenta cada noche, mientras tú te paseas por mis sueños.

No quiero volver atrás tampoco, eso sería alterar todo lo que tiene que pasar. Y si pasa algo que pase, sin barreras ni piedras con las que tropezar.

Solo necesito un poco de tiempo, dame un poco más de tiempo y prometo estar entera de nuevo, quizás alguna cicatriz en mi abdomen, pero qué más da…

Perdiendo.

Imagen
Ya no escribo poesía,
solo te describo a tí.

Siempre soñé contigo,
y nunca supe que eras tú.

No me conociste realmente,
porque a mí me mataron hace mucho.

Cuando estaba a punto
-a nada-
de volver a ser yo;
te vas.

Me hiciste volver a reír,
a querer,
joder;
te miraba y me perdía
en tus pestañas, claro.

Nos hicieron daño
y encima
nos hicimos más.

He llorado por ti muchas noches,
volviéndome loca,
buscando la manera de estar a tu lado.

Y si antes no la tenía,
ahora menos,
que ya no te tengo.

No fui yo,
contigo,
porque hace mucho dejé de ser.

No hice contigo,
lo que solía hacer por todo el mundo;
e hice a tu lado,
lo que nunca había hecho con nadie.

Te extraño muchísimo,
y no sé porqué,
si éramos nada
queriendo llegar a ser todo.

Ahora cada noche rezo
para que algún día,
te vuelvas a cruzar en mi vida
y me vuelvas a descolocar
como el primer día
que te vi sonreír.


Tiempo.

Imagen
Ya nada fluye,
ni siquiera la sangre
que antes aceleraba
cada vez que te veía.
Es difícil seguirle el paso a la vida,
para que no te aplaste,
ni perder este juego.
Ya nada fluye,
ni siquiera las palabras
que antes salían
cuando pensaba en tí.
Me han dicho que es
cuestión de tiempo.
Ja, que ilusos...
creyendo que con el tiempo
me repararé.
Lo que se rompe, nunca vuelve a ser lo que era.
¿Te suena?
Me recuerda a nosotros.
A lo que fuimos.
A los momentos.
A nuestro amor.
Supongo que estábamos destinados
al fracaso.
Malditos por un sino
emperrado en juntarnos
para dañarnos,
para enseñarnos,
para aprendernos.
Cuestión de tiempo...
No te deseo ningún mal,
fuiste esa manera que la vida tuvo
para decirme
que no todo lo que se quiere
se puede tener.
Ando perdida en un bosque
esperando que
mi príncipe de armadura plateada
"mi tonto" en vuelto en papel aluminio
venga a rescatarme...
Viendo que tiene miedo
de perderse en este lóbrego bosque
tendré que hacerlo yo.
Me rescataré a mí misma…

Peleas.

Hace tiempo que no paro
y me siento a pensar.
No me había dado cuenta de que
no tenía
-ni la más remota-
idea
de que ya no me acuerdo de mí.
Me quedé quieta, en seco;
y me dí cuenta de que algo
no funcionaba (otra vez).
Mi corazón,
tan testarudo y guerrero;
y mi cabeza,
tan analítica y prudente;
se habían vuelto a pelear.
Aquel que bombea
quería seguir luchando
porque si no estaría perdido,
sin alguien por quién hacer su labor,
sin un fin,
solo porque sí.
Aquella inteligente
se detuvo y pensó
-¿otra vez? No lo aguanto más.
Se cansó de comerse así misma,
de sentir y hacer daño
al testarudo corazón.
Era una pelea de dos,
un niño y un viejo anciano,
un inmaduro
y un experto.
Esta vez,
para mala suerte mía
y del pequeño niño que llevo dentro,
ganó la testa.
Y aún sin haberme levantado,
sigo pensando en tí,
te tengo presente,
pero soy tan débil
tan frágil,
tan delicada,
tan enfermiza,
que no puedo permitir
que el corazón se vuelva a doler;
aún si tengo que comerme entera la cabeza.
Créeme que quería que se cumpliera
nuestro viaje,
nue…

Cambios.

Espero que algún día puedas perdonarme -o perdonarte- por no haberme valorado.
Créeme que no quiero, pero ¿y si aparece alguien que me haga sonreír de nuevo? Tú no podrás hacer nada.
Y te lamentarás, mucho, por no haberme hecho feliz, cuando pudiste.
Me valorará, porque valgo muchísimo, y ya no me sentiré como un cero a la izquierda en tu vida.
Puedo ser la persona más cruel -solo si quiero-, pero nunca voy a hacerte daño, perdóname una vez más: por no rebajarme a tu nivel.
Cuando mi corazón deje de latir por tí, desearás no haberme conocido. Porque Amor como yo no hay dos.
Y para entonces, ya no tendrás cabida en mi vida ¿sabes por qué? Porque recibirás el dolor que causaste en mi día a día.
Si algo te pido, es que no te arrepientas de las lágrimas que me hiciste derramar; pues en vano será, ya que nada podrás hacer para curar el mal que en mí cabe.



Despedida.

A gritos silenciosos,
pido tu compañía.
Con lágrimas en los ojos,
escribo esta poesía.
Ya ni ilustro mi arte,
quien reina es mi dolor.
Las ganas de continuar son impalpables.
Entre tanta gente,
camino en soledad.
-Amor, ¿por qué ya no estás?
El dolor pasa a ser furia,
ganas incontrolables de venganza,
desmesurado el rencor
que por mi cuerpo corre, sed insaciable de cariño y un vacío tan grande como un puto agujero negro.
Dicen que, los escritores de verdad, la felicidad nunca alcanzan... y yo lloro todos los días.
Perdóname por no aguantar los latigazos que la vida daba hasta ponerte de rodillas;

pero cariño, te necesitaba para levantarme.

Miedo.

Un paso en falso y se puede joder todo.
Un minuto más tarde del esperado en responder un WhatsApp y lo lamentaré.
Un acto en el momento equívoco y el error puede ser abismal.
Tengo que andarme con pie de plomo pero pesan tanto, que estoy por desistir.
No solo por ir arrastrándolos ya, - que puedo seguir mucho más - sino por el dolor, el vacío, y sobretodo: las lágrimas tragadas.
Te aseguro que si lloré delante de tí fue porque llegué a mi límite.
Y te puedo jurar que el agua que cae por mi mejilla no es la misma que sueltan los cocodrilos; - yo no te voy a atacar -.
Porque yo soy una loba, la líder y la fuerte, y a pesar de todo esto que me sigue pesando como tal,

no me rendiré.